
A ella, en
esta hora de su tránsito, la recordaremos siempre como infatigable difusora de
los valores culturales del norte peruano, especialmente del amplio bagaje
costumbrista de la obra de su madre, doña Lola Cruz Merino de Acha, "La
Capullana" , dando vida a los personajes de sus cuentos y estampas como
solo ella, Amparito, lo supo hacer, tanto en los modismos y el dejo particular
piurano como en la vestimenta que, especialmente, le confeccionó su fiel
Santitos que cuidó de ella hasta el término de sus horas.
Su labor
cristiana, caritativa y de atención a los necesitados y privados de libertad,
la ejerció permanentemente desde las Voluntarias Vicentinas de la Parroquia de
la Virgen Milagrosa de Miraflores, donde serán velados sus restos.
Desde estas
líneas expresamos nuestro más sentido pésame a su digna familia y a las muchas
personas vinculadas por su amistad y sentido de bien. Elevemos nuestras
oraciones por su eterno descanso en la paz del Señor.
Luis Ernesto Mendoza Ramírez, Pdte.
Asociación Cultural Tallán