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Foto de archivo. Es otro vehículo propiedad de este grupo
al que se refiere la nota de prensa
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Todo iba bien cuando empezó a sonar una especie de alarma que salía
de un “numerador” rojo, ubicado arriba de la puerta, que indicaba la velocidad
del vehículo. Empecé a observar los motivos de esta alarma entendiendo que se
activaba cuando marcaba 90 kilómetros por hora (Km/h) de velocidad, siguiendo
sonando la alarma sin parar a medida que aumentaba la velocidad 91, 92, 93, 94…
De repente se silenciaba cuando la velocidad bajaba a 89, 88, 87, 86, velocidad
que disminuía, por ejemplo, debido a que delante del ómnibus iba otro vehículo
o se encontraba en una de las tantas subidas que nos ofrece la carretera.
Llegamos al peaje y en el tramo desde Sullana la alarma se había
activado por lo menos 4 veces excediendo la velocidad de los 90 Km/h.
Como primera deducción concluí que el ómnibus estaba perfectamente
diseñado para llamar la atención del conductor que es arriesgado desplazarse a
esta velocidad llevando más de 50 pasajeros en el salón que, además, en este y
muchos otros omnibuses de esta “empresa” se han manipulado los asientos de tal
manera que las rodillas del viajero chocan con el asiento delantero, lo cual
está totalmente prohibido, “resarcimiento” que han hecho simplemente para
ganarse alguito más…
Volviendo al asunto de la velocidad, nuevamente empezó a sonar la
alarma y miraba cómo subía rápido y pensaba “puede llegar a 100 km/h”
y ¡¡llegó!! a 102, empezando a bajar porque se encontró con una subida.
Qué falta de responsabilidad del conductor y para esto había subido
en el peaje el cobrador, un sujeto gordiflón, seguro de tanta grasa que come y
no piensa y gritándole, como para que escuche el conductor, le indiqué que le dijera
“que
sea más responsable, que respete a los pasajeros y que no sea animal
conduciendo a tremenda velocidad”. Este irresponsable mofletudo no le
dijo nada y se bajó del ómnibus llevándose el importe de los pasajes y lo otro
le interesaba un pepino. Ningún otro pasajero fue capaz de decir algo.
El ómnibus prosiguiendo su ruta nuevamente empezó a acelerar y la
alarma a sonar… 95, 96, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105, 106, llegando
a esta velocidad al momento de pasar dos vehículos, un ómnibus de GEHISA que
iba atrás de un enorme volquete cargado de material de construcción.
Tengo entendido que el reglamento de tránsito especifica que la
máxima velocidad para estos vehículos que transportan pasajeros es de 80 Km/h,
pero al parecer en GECHISA no les interesa nada y la falta de control policial
es evidente, no hay policía de carreteras y si los hay están mirando las nubes
discutiendo entre ellos si lloverá por la noche.
¿Pero cuál es el ómnibus? Pensé que bajando iba a registrar la
placa, pero no sé qué pasó que no lo pude hacer… Pero es fácil identificarlo,
pertenece al grupo de los “ROGGER´S” o algo parecido. A este ómnibus le han
cambiado la mitad del parabrisas y desde adentro del vehículo de derecha a
izquierda podemos observar las letras al revés: “ROGG” y en la parte del
parabrisas ubicada delante del conductor, que es nueva, no aparecen el resto de
letras. Este vehículo salió a las 8 de la mañana y tiene que estar registrado
en los papelitos de control de GECHISA.
Ante esta nota de prensa ¿Qué harán las autoridades relacionadas al
transporte? ¿Y el regidor concerniente a transportes? ¿Y la policía?
Pero que hacer, pues ni las autoridades, ni la policía, ni el
regidor harán nada.
Lo más aconsejable es que se les debe exigir a estos irresponsables
empresarios que bloqueen la velocidad de todos los vehículos de tal manera que
tengan como máxima velocidad lo que indica el reglamento de tránsito.
Que no estén alterando la distancia de los asientos que atentan
contra la integridad de los pasajeros.
Que respeten el reglamento de tránsito…
Hay una empresa de la competencia que respetando a los pasajeros
que transporta, se ajusta estrictamente al reglamento de tránsito y debe ser
reconocida y premiada… y todos sabemos de quien se trata