miércoles, 27 de julio de 2022

Una historia escondida… San Martín pretendía instaurar una monarquía

Llega la Patria

Investigación del historiador Arnaldo Mera Ávalos, autor del revelador ensayo 'Cuando la Patria llegó a la capital' que figura en el libro El Miedo en el Perú, siglos XVI al XX, editado por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Entrevista: Roberto Ochoa B.

¿La clásica imagen de la proclamación de la independencia corresponde a la realidad?

- Básicamente sí, lo curioso en ese clásico óleo es que el arzobispo de Lima no estuvo presente. Él estaba en contra de la independencia. El clero era realista. Tanto es así que en Lima estaban refugiados los obispos de Huamanga y de Trujillo. Todas estas autoridades eclesiásticas fueron deportadas días después, por temor a su influencia en el pueblo y para evitar un levantamiento.

¿San Martín se enfrentó a la influyente iglesia católica?

San Martín fue muy cuidadoso con la iglesia. No la atacó directamente. Supo respetar a los que no compartían sus ideas emancipadoras.

Lima también era refugio de muchos españoles desplazados de otras ciudades de América.

– La ciudad se había convertido no sólo en un refugio sino también en un nido de las malas noticias que llegaban de toda América. Las noticias de las luchas intestinas en Argentina, publicadas por la prensa platense eran repetidas en Lima. La prensa realista limeña de los años 1820 y 21 repetía todas las malas noticias que llegaban de las zonas liberadas, sobre todo de La Plata, como para demostrar todo el caos generado por la independencia.

Los realistas tenían su 'Montesinos'…

– Tenemos un personaje fabuloso, Gaspar Rico, director del periódico El Depositario, leal a la causa realista. En esos años había muchos criollos leales a la causa del rey de España.

¿Por ser la capital del Virreinato?

- Lima era una ciudad señorial, capital del virreinato, acostumbrada durante trescientos años a albergar funcionarios de la Corona. Las limeñas se casaban con esos funcionarios españoles. Por eso tanta gente temía a La Patria, es decir, al ejército emancipador. Era un miedo a perder sus propiedades y a quebrar su unidad familiar. Esa gente no sabe qué va a pasar.

¿Cómo se transmitían las noticias?

– La elite frecuentaba los cafés y la plebe las pulperías y las chinganas. Eran locales donde circulaban los rumores.

¿Cómo fue la ceremonia de la proclamación?

– Se eligió el 28 de julio porque era sábado. El acta de la independencia se firma el 15 con las rúbricas de la aristocracia de la ciudad.

La misma aristocracia que le tenía miedo a 'la Patria'.

– No todos, pero recuerda que sólo firmaban los varones, no las mujeres. Está comprobado que la mayoría de las mujeres eran realistas porque mantenían su vínculo con su confesor, y sus confesores eran sacerdotes españoles.

¿Y la proclamación?

- Lo simpático es que el 28 de julio de 1821 no fue una sola proclamación. No se hizo en un solo lugar, sino que se realizó siguiendo la costumbre de la típica procesión colonial, es decir, se reproduce una representación del antiguo régimen.

No fue sólo en el balcón…

- No. La proclamación de la independencia se hizo en cuatro plazas. Igual que cuando se pro clamó al nuevo rey de España y como se proclamaban las noticias que llegaban de la metrópoli, como el nacimiento de un infante, la boda de un príncipe o la proclamación de un rey, porque en España el rey es proclamado, no coronado.

¿En qué plazas se proclamó la independencia?

- La primera era en la plaza de armas, la segunda en la plaza de La Merced, en Santa Ana y en la plaza de la Santa Inquisición, es decir, la actual plaza Bolívar.

CLIMA DE GUERRA CIVIL

¿Y cuál era el ambiente en Lima de 1821?

- Era un clima de guerra civil. En la ciudad faltaban alimentos, había carestía de harinas, faltaba trigo por el bloque de la armada de Lord Cochrane. El tema de abandonar la ciudad fue vital para las tropas realistas, porque mantener su defensa tenía un costo muy alto. Por eso se van a la sierra, donde estaba toda la producción. En la práctica el Perú no era Lima, por eso las tropas realistas abandonan la ciudad.

Muchas familias se refugiaron en los conventos.

- Por temor a 'La Patria'. Los conventos estaban repletos de refugiados. Tenemos a los seiscientos limeñas y limeños refugiados en el castillo del Callao, mal llamado Real Felipe. Tenemos la amenaza del general Canterac, cuyas tropas habían rodeado Lima. La ciudad estaba amurallada y Canterac la rodea desde La Molina, avanza por San Borja, entra por Limatambo y pasa hasta Bellavista. Todo eso aumenta el temor en la ciudad. Hay un miedo a lo desconocido, al cambio.

Pero también hubo celebraciones….

– Claro, por eso se eligió el día sábado. Esa noche hay un brindis en el palacio protectoral, o sea la Casa de Pizarro. Y es ahí donde se realiza la fiesta con la aristocracia limeña mientras la plebe celebra en las plazas. Hubo cierto júbilo, pero también había temor a que vuelvan los realistas.

¿Con qué celebraron?

– Se brindó con refrescos, pero la plebe celebró con huarapo, un licor de caña, vinos y aguardientes, como el célebre 'aguardiente de Pisco'.

¿Qué pasaba con la llamada 'plebe', es decir, los indios y los negros?

– Tenemos que diferenciar. El negro esclavo de la elite podía vestirse mejor, incluso, que muchos blancos pobres. Me refiero a los carroceros, cocineros o mayordomos. Su suerte dependía de lo que pasaba con su amo. Cuando San Martín se acerca a Lima manda decir que todo negro que se pase al bando libertador será libre. Por eso en Lima hay tanto temor a la fuerza del ejército patriota. Muchos temían que no fuera una fuerza organizada, sino que sea un ejército desordenado con tropas proclives al saqueo y al pillaje. Había temor a los desertores realistas que querían saquear la ciudad.

¿Y los esclavos negros?

– Hubo esclavos que denunciaron a sus amos realistas.

¿Ya había negros libres?

– Por supuesto. Muchos amos dejaron como herencia la libertad de sus esclavos negros. El negro que tenía oficio era vendible. Las negras jóvenes eran vendibles para que procreen…

¿Un vientre en alquiler?

– Era un vientre que podía producir más esclavos. Pero las más cotizadas eran las negras de leche, que las vendían como amas de leche. Muchos aristócratas fueron amamantados por una negra que le dio de lactar y era la que te inmuniza contra las enfermedades.

SIN VIOLENCIA

¿Hubo violencia en Lima?

– Aquí no hubo una conciencia de clase de la plebe como en la revolución francesa. Hubo asaltos y algunos robos. La plebe de la ciudad era acomodaticia y estaba con el momento. Meses antes de la jura de la independencia, la plebe llenó la plaza para escuchar la jura de la Constitución de Cádiz. Los oradores tiraron monedas y la plebe dio vivas a la nueva Constitución.

Don José de la Riva-Agüero criticó a esa plebe…

– Don José de la Riva-Agüero fue un patriota. Los españoles lo detuvieron y lo espiaban. Él hace referencia a “la pasividad de las clases media y popular” al observar el decidido apoyo que los empleados y comerciantes de la población limeña daban al sistema español.

Pero la plebe se sumó a la independencia.

– Es cierto, porque después del 28 de julio la plebe va a intervenir en el proceso de la independencia. El 28 de julio, la plebe ya integraba la milicia urbana.

¿Algo así como un serenazgo de su época?

– Se creó una especie de milicia que copia el modelo de la creada durante la revolución francesa. Se hizo para que el pueblo participe de la independencia. Algo que nunca más se volvió a dar. Recuerda que para el 28 de julio de 1821 todavía no existía el concepto de ciudadano. Imagínate, el viernes 27 se acostaron como súbditos del rey de España y al día siguiente eran ciudadanos libres e independientes. Muchos no sabían qué significaba ser ciudadano.

¿Y el ejército?

– El ejército realista estaba intacto, asediando la ciudad, había deserciones, pero básicamente estaba intacto. El ejército realista estaba conformado por peruanos de todo el territorio.

¿Peruanos criollos?

– En esos años los peruanos eran los indios. Durante la independencia no se habla de los peruanos, porque peruanos eran los indios. El criterio de 'peruanos' nace después.

¡MUERTE AL GODO!

Pero en 1821 no hubo una persecución de españoles como la que hubo en otras ciudades de América

– En esos días no, pero poco después fue muy dura. Esa persecución la hizo Monteagudo a partir del mes de octubre de 1821. Fue una persecución tan odiosa, que los mismos limeños celebraron el asesinato de Monteagudo. Separó familias de toda clase social. Un caso que sonó mucho en la ciudad fue cuando deportaron a un español viudo. Su hija, una niña, tuvo que pasar al cuidado de su comadre. Ese caso chocó mucho para la sensibilidad limeña.

¿Cuál era el mar de fondo de la represión emprendida por Monteagudo?

– El nuevo estado necesitaba recursos…

Y los españoles tenían los mayores recursos…

– No. Los recursos se sacaron de aquellos que no eran patriotas, confiscando los bienes de los realistas, haciendas, propiedades, esclavos, caballos…

¿Y la gente que se había refugiado en los conventos?

– Salieron en setiembre de 1821. Esa gente se refugió por miedo a la Patria, pero luego les devolvieron sus propiedades. San Martín les permite firmar una boleta de capitulación y de reconocimiento de la independencia. Ese grupo de personas se salva.

¿San Martín cumplió con su compromiso?

– San Martín era un caballero. Hasta recibió a las damas de alcurnia. Un caso fue el de la esposa del marqués de Vallumbrosio, de la nobleza cusqueña, que se encontraba en Lima y solicitó una cita con San Martín para reclamar su hacienda de San Juan de Lurigancho, herencia de su familia limeña. San Martín le devuelve la hacienda que había sido confiscada.

Pero también hubo excesos.

– Como en toda guerra civil. Lo que buscaba la independencia era lo que también querían muchos limeños. Me refiero al comercio libre que España no permitía. No había libre importación y había una necesidad de apertura del mercado.

¿San Martín se ganó a la aristocracia?

– Cuando San Martín entra a la ciudad reconoce el gobierno que dejó el virrey La Serna, era un vecino octogenario, el Marqués de Montemira, y ese detalle gustó en las clases altas limeñas. El marqués era un criollo venerable que había nacido antes del último terremoto que asoló la capital.

¿Quiénes eran “la Patria”?

– Era el ejército libertador y todo aquel insurgente que luchaba por la independencia de su patria chica, en este caso de Lima. “La Patria” era el ejército de San Martín, era la noción de 'independencia' que llegaba de Argentina y Chile. Antes de que llegue San Martín había cierta burla hacia “la Patria', hacia los ingleses. En esos años los ingleses tenían carta de neutralidad. Todos los veían mal, si estaban mucho tiempo en la ciudad eran espías, si estaban poco tiempo también eran espías. Y los ingleses lo único que buscaban era negociar libremente.

El 28 de julio es una fecha que cohesiona al país. En toda nuestra historia republicana sólo se dejó de celebrar durante la dictadura de Bolívar, cuando se suspendieron las fiestas del 28 y se instauró como feriado el día de san Simón, o sea, el día de su cumpleaños.

Las clases altas, los sectores realistas y los criollos más conservadores de la sociedad limeña debieron estar aterrados porque un masón venía a independizarlos del yugo español. Pero gustó su don de gentes, su personalidad. San Marín era carismático.

La población de Lima era de unos cincuenta mil pobladores, sin contar a varios miles de refugiados llegados de toda América del Sur. El virrey Pezuela hizo un padrón (censo) años antes de la independencia. Muchos olvidan que Pezuela se preparó dos años para una guerra que no se dio. Sicológica y militarmente toda la ciudad funcionaba por su rey. Todos los limeños formaban parte de los regimientos realistas. No se podía ser patriota. Si eras patriota te fusilaban. De la Riva-Agüero, por ejemplo, era un patriota y fue de los pocos que tuvieron el coraje de lanzar libelos patriotas. Riva-Agüero fue detenido junto con el conde de la Vega del Rin y el conde de San Juan de Lurigancho. Desde la época del virrey Abascal estos patriotas eran seguidos por la policía secreta.

Artículo publicado en la revista "El Tallán Informa", 
edición N° 110,  julio - agosto 2016 - Sullana - Perú